Jesús

Jesús: yendo a la raíz de los problemas

Jesús va a la raíz de los problemas. Quizá porque aquella gente no tuvo ninguna duda en hacer un agujero en el techo para poder llegar hasta él. Estaban dispuestos a todo para que aquel enfermo se curase. Jesús, en respuesta, metió el bisturí hasta el fondo de la herida. Lo curó de sus pecados. De paso nos ofreció el perdón como la mejor medicina para la persona humana. No hay herida que se le resista. Porque, al fin, este cuerpo está destinado a morir. Pero nuestro ser está llamado a vivir para siempre. Por eso, merece ser curado, reconciliado, amado. Jesús, hay que repetirlo, es el testigo del amor de Dios. Amor que salva, amor que cura.

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