Pensamientos

Que no se corte la tradición

No fueron Pedro ni Pablo los únicos que construyeron la Iglesia. Lo maravilloso de nuestra historia es la increíble cantidad de hombres y mujeres que han colaborado en la construcción de esta comunidad creyente a la que pertenecemos. De tal modo que, cuando entramos en ella, entramos en contacto con una historia de fe, de amor, de entrega, hecha de buena voluntad, de miles de manos que han ido aportando todo lo que han podido para el bien de la comunidad.
Timoteo y Tito son la continuación de Pablo. Ellos son los primeros de una tradición que se alarga hasta nuestros días. Hoy, somos nosotros los encargados de que esa tradición no se corte.

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