Pensamientos

Recuperando el desierto

¿A quién se le ocurre irse al desierto a anunciar algo? Sin embargo, es en el desierto, en esa soledad radical, donde la palabra recupera su sentido, su valor. Juan se fue al desierto para pedir a los judíos que preparasen el camino al Señor. Y, curiosamente, los judíos fueron allí a escucharlo. Los cristianos de hoy tendríamos que aprender más de Juan a retiramos al desierto si queremos que nuestro anuncio evangelizador sea oído. En nuestras ciudades hay demasiado ruido, demasiadas voces. Hay que recuperar el desierto como el lugar donde la Palabra puede ¡r más allá de la superficie y resonar en el corazón.

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